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CUESTIÓN DE HERENCIA.
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Rolls-Royce:
simplemente, ser los mejores |
Rolls-Royce nació por y para el lujo. Tuvieron siempre la más elitista de las vocaciones, la ambición de ser simplemente los mejores, los más exclusivos y los más caros. Todo esto quedó claro desde el primer día, desde que la empresa se presentó públicamente bajo el eslogan “los mejores automóviles del mundo”.
Rolls Royce es el vestigio de una época y una forma de fabricar automóviles única. Sus modelos son el máximo exponente de la exclusividad, tradición y potencia. No en vano, sus clientes entre los que se cuentan reyes, políticos y magnates, se muestran orgullosos de estas obras de arte rodantes, la elite del Hall of Fame del automóvil.
El montaje del modelo Silver Shadow no
fue una excepcion, sino el maximo exponente en
cuanto a perfeccion y meticulosidad. Sus mas de 80.000 piezas fueron ensambladas
con el mimo, precision y calidad solo alcanzables cuando el precio era
simplemente algo que no se tenia en cuenta. Actualmente este proceso ha variado
sustancialmente, lo que hace este modelo clasico, una pieza única e
irrepetible.
La magia y aire de distinción que encierran estos vehículos nacia de la
producción y montaje artesanal de sus piezas, que requeria la
dedicación exclusiva de centenares de profesionales cualificados. Para los
responsables de estas marcas no bastaba con que sus coches fueran excelentes,
debian
alcanzar la perfección absoluta.
Un objetivo que los operarios de las diferentes áreas de creación, desde el
ensamblaje hasta el cromado, pasando por el túnel de pintura, tenian muy
presente. Y no es una publicidad gratuita. En fábricas como la de Bentley y
Rolls Royce en Crewe (Inglaterra), la interacción entre hombre y automóvil se
palpaba en todos y cada uno de los procesos de construcción. El cuidado por el
detalle y el hecho de que cada componente que pasaba por sus manos fuera único,
justifican con creces los desorbitantes precios finales de venta. Las
instalaciones donde desarrollaban su labor, impolutas y diáfanas, no tenian nada
que ver con las factorías convencionales. El ambiente de trabajo era relajado y
el frenesí de las cadenas de montaje era sustituido por una concentración
absoluta y una técnica depurada tras años de aprendizaje.
Desde la primera hasta la última, las piezas eran tratadas por expertos que
plasmaban su firma en cada una de ellas, al igual que el número de chasis al que
pertenecian. Así, se podria hacer un seguimiento minucioso de la evolución del
coche y de las personas que han participado en su fabricación. Unos datos que
se conservan incluso hasta hoy dia, después de haber entregado el vehículo al comprador, en
previsión de futuras reparaciones. También en Crewe, los clientes tenian el
privilegio de visitar el recinto donde, paso a paso, se iba gestando su sueño.
De esta manera, se convertian en testigos de excepción del proceso de pulido,
del complejo trabajo de la madera, de las labores de guarnecido y tapizado, o de
las técnicas de ensamblaje.
De esta planta, a la que Rolls se trasladó en 1947 sólo salian a la semana 7
unidades y cada coche tardaba 140 días en ser construido, un tiempo
precioso teniendo en cuenta que un modelo de cualquier fabricante generalista
está fuera de la cadena de montaje en apenas 20 horas.
Para determinadas labores, como la del pulido de las piezas cromadas, se requerian cinco años de aprendizaje. Este procedimiento
era en un 95% manual, y
se dedicaba una media de 10 horas a cada pieza. Cada coche equipaba unos 200
elementos cromados, desde las inserciones en la palanca de la caja de cambios
hasta la parrilla, embellecedores, bastidores, los seguros de las puertas… y
otros muchos que no visibles al ir montados bajo el capó. El personal que
trabajaba en este departamento estaba dividido en cinco equipos. En la sección de
ventanas, los marcos se fabricaban directamente a partir de las materias primas, y
se procedia al corte, soldadura y bruñido del acero inoxidable antes de colocar
los cristales, que a su vez se pulian con la misma herramienta que emplea la
industria óptica para las lentes.
Un segundo equipo se ocupaba del área de radiadores, donde también se daba el
toque final a las insignias y la estatuilla. En otro apartado, los bastidores y las ruedas se
preparaban para recibir el revestimiento de cromo.
Piezas como el volante precisaban 14 horas de trabajo minucioso y constante.
A la suntuosidad del habitáculo contribuye el empleo de materiales exclusivos y
exóticos de la más
alta calidad, como maderas nobles y pieles de suave tacto, que al mismo tiempo
deben estar preparados para aguantar inalterables el paso de los años. La profusión de crines de caballo, pieles de carnero o guarnecidos con
fibra de kapok y lana Wilton y el empleo del cuero de 14 vacas curtidas y
teñidas por el metodo artesanal conocido como Connolloy para revestir
el interior del habitáculo. Y los asientos se fabrican con los más modernos
guarnecidos para asegurar el máximo confort del conductor y demás pasajeros.
La procedencia de los materiales es diversa: cuero de Austria, maderas de
California e Italia, angora de Asia…
De abuelos a nietos. Hasta tres generaciones de una misma familia
trabajan en la fábrica, especializándose en métodos artesanales que hacen de
su trabajo una labor única. Estos especialistas no sólo trabajaban en unidades de
nueva factura. También tenian que demostrar sus conocimientos a la hora de
restaurar modelos antiguos a los que sus dueños deseaban instalar lo último en
equipamiento tecnológico, cambiar la tapicería o renovar su mecánica.
Pero si hay algún departamento en el que el arte y la pericia se ponian a
prueba, es aquél que se encargaba de elaborar los accesorios y las inserciones de
madera, The Wood Shop, en el que trabajaban 80 personas. Nogal, roble, arce o las
exóticas secuoya y madroño americano… todo dependia de los gustos y las
necesidades del cliente. Los tableros y las finas láminas –de hasta solo 0,6 milímetros
de grosor– debian ser cortadas, tratadas, prensadas y ajustadas con precisión.
Una vez acopladas todas las piezas, cada coche se limpiaba y preparaba a mano, una
tarea que llevaba alrededor de doce horas, antes de pasar a la siguiente fase.
El ensamblaje del chasis se hizo manualmente para fijar las más de
6.500 piezas que optimizan la rigidez torsional de la carrocería. La mano de un
unico operario fue la responsable de cada una de las 14 capas de pintura que
lleva el vehiculo.
A la hora de someterse al control de calidad, el vehículo se
sometia a varias pruebas de conducion por experimentados choferes e
ingenieros de la casa donde se comprobaba el correcto funcionamiento de las
suspensiones, del motor, de las transmisiones, del tubo de escape, de los
diferentes elementos del habitáculo...
No todo el mundo estába preparado para sacarle el máximo partido a un automóvil
de este segmento, por eso la casa Rolls Royce ofrecia jornadas y cursos centrados en su
cuidado, mantenimiento y conducción.
Experimentados chóferes y propietarios deseosos de ponerse al volante de tamaña
maravilla tenian la posibilidad de seguir uno de los muchos cursos, de uno a
tres días de duración, ofrecidos por el fabricante.
De esta manera lograban familiarizarse con todos los elementos del vehículo, y en
particular con sus características de conducción. Después de meses visitando
la fábrica y siguiendo la paulatina transformación de su coche, a los clientes
les hacia entrega de un modelo con el que posiblemente habain soñado toda su vida
pero que superaba, en todos y cada uno de los casos, al modelo que imaginaron.
El Espíritu del Éxtasis
En la época en que nació
Rolls-Royce era habitual que lo que hoy son los logotipos de las marcas fuesen
unas originales mascotas que, a modo de mascarón de proa de un barco, se
colocaban sobre las parrillas de los radiadores.
Sin
embargo, a Royce no le gustaban nada aquellos alegóricos animalitos fundidos
en bronce, porque los propietarios de los coches tendían a cambiarlos por
creaciones más vulgares.
Por eso, en Rolls-Royce esperaron hasta 1911 para decorar sus frontales con un
distintivo que, andando el tiempo, se ha convertido en bandera de la
exclusividad. La inspiración se la dio el Silver-Ghost que conducía John
Walter Scott-Montagu, un pionero del automovilismo que, en 1905, era nombrado
Lord Montagu de Beaulieu y trabajaba como editor de la revista “The Car”.
Montagu había encargado al escultor Charles Sykes el diseño de uno de estos
mascarones y el artista le entregó la figura de una dama en escorzo que se
llevaba un dedo a los labios pidiendo silencio. La sugerente figura enamoró a
Rolls y Royce, que decidieron hacer algo parecido. De nuevo fue Sykes el
encargado y su trabajo es ya una leyenda, el Espíritu del Éxtasis.
La estatuilla representa a una mujer inclinada hacia delante que se echa los
brazos atrás para sujetar una capa o túnica arrebatada por el viento. La
modelo fue Eleanor Velasco Thornton, la secretaria de Montagu.
Desde entonces, los Rolls-Royce montan sobre su radiador (que siempre recuerda a las columnatas de un templo griego) esta elegante pieza. Después ha sufrido algunas modificaciones, pero mantiene la estética inicial. Hasta 1948 las produjo el propio escultor, pero, desde entonces, lo hacen en la empresa. Al principio estaban bañadas en plata, aunque, tras muchos robos, decidieron hacerlas en otro metal y niquelarlas. Ahora se hacen en acero inoxidable pulido brillante.
La
cartera de clientes más glamurosa
Comprar un Rolls-Royce nunca estuvo y no está al alcance de cualquiera. No sólo
porque cuestan una fortuna, sino también porque la lista de espera siempre es
larga y, además, está compuesta por nombres de gran relumbrón. Propietarios
de Rolls han sido, por ejemplo, todos los miembros de la familia real británica,
el príncipe Birabongse de Siam, la princesa Grace Kelly de Mónaco, los
sultanes de Brunei, varios maharajas, los últimos zares de Rusia, Constantino
de Grecia, el Sha de Persia y los reyes de Nepal. Además, la casa real española
dispone de algunos de los Rolls de Patrimonio Nacional que pertenecieron a
Franco.
Por debajo del escalón real, la lista se ensancha
mucho. Lenin tuvo un Rolls, lo mismo que Leonidas Breznev o personajes tan
variados
como John Lennon, Paul McCartney, Frank Sinatra, Mohamed Alí, Marconi,
Rudyard Kipling, Hemingway…
Y, claro, las grandes estrellas del celuloide no se
han resistido: Richard Burton, Rodolfo Valentino, Peter Sellers, Barbra
Streisand, Brigitte Bardot, Gary Cooper, Cary Grant… En España era habitual
ver a Camilo José Cela acudir a los actos públicos en un impresionante Rolls
Royce.
En Octubre de 2005 se cumplieron 40 años del mítico Silver Shadow
Articulo publicado en 1995 por el RROC de Australia
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Thirty Years of the Silver Shadow
A Thirtieth Birthday Celebration of the Silver Shadow and Bentley T Series
By Ron Magrath, 1995
October of this year saw the thirtieth anniversary of the announcement of the then revolutionary Silver Shadow family of motor cars. Western Australia Branch member Ron Magrath tells the story in the following article, adapted from his article in the W.A. Branch newsletter Winged Messenger.
As with any enterprise which throughout its history establishes unassailable standards of excellence, a review of the history and development of the motor cars built by Rolls-Royce is a rewarding experience. However, notwithstanding the many derivatives from basic line models built by the Company, an objective appraisal shows that Rolls-Royce have only produced two distinct models from which all subsequent models can trace their parentage. These two models were, of course, the incomparable 40/50 h.p., or Silver Ghost as it is now known, and the other unquestionably was the Silver Shadow.
The production of motor cars began as simply a side issue for Frederick Henry Royce, for the company that bore his name was principally a manufacturer of heavy electrical equipment including high lift cranes. Indeed, this endeavour commenced with the successful manufacture and sale of electric door bells by Royce and his partner Ernest Claremont, who history records was none too enchanted with the diversion into motor car manufacture. However, once the great man took an interest in motor cars it quickly led to the design and production of the Silver Ghost, which was to continue in its direct form for some 18 years. The Silver Ghost established the chassis design and suspension geometry, together with power train configuration and braking system, which would be perpetuated long past the cessation of Silver Ghost production in 1925, through models built in conjunction with Ghost production or subsequent to it. Although myriad engineering improvements were, of course, introduced with the evolution of the Company's models, including independent front suspension with the 1936 Phantom III, the early principles established with the Silver Ghost lived through until production of the Silver Cloud III ceased at the end of 1965.
Technology is a rapidly developing phenomenon of the 20th century, of late frighteningly so, and to be able to claim a 58 year development heritage cannot be surpassed in automotive development history - such is the legacy of the incomparable Silver Ghost.
Notwithstanding the engineering excellence of the 40/50 and derivatives, automobile construction was not able to claim a contribution to the RollsRoyce Ltd balance sheet. Since 1914 the Company had been producing aircraft engines
which, by the conclusion of World War 1, had become the mainstay of the Company's manufacturing activities. That the production of piston aircraft engines ensured the survival of the Rolls-Royce motor car is a fact for which all Rolls-Royce enthusiasts can be thankful. More importantly, that aero engine production led to the design of the Merlin series is a fact for which the whole of the free world can be thankful, as it was this engine that provided the power for the Hurricane and Spitfire fighters of the Royal Air Force which, in the hands of a relatively small number of young and courageous airmen, thwarted the ambitions of world dominance by the Axis powers in the dark days of 1940. But for these endeavours the Rolls-Royce marque might have withered, and it is therefore ironic that it was the Aero Engine Division of the Company that brought it into voluntary liquidation in 1971.
Following World War II Rolls-Royce resumed motor car production, but the cars represented little more than a perpetuation of pre-war design philosophy and became quickly and increasingly antiquated in concept and performance.
By the mid 1950s, while it was obvious that a conceptually new car was required to replace the existing Silver Cloud and Bentley S Series models, Rolls-Royce followed standing principles of extensive testing and evaluation of designs before the new car eventuated. Called Project Burma, preliminary design studies commenced in 1956 from an earlier Project Tibet, a smaller car subsequently subsumed by Burma. Similarly. a new power unit, an aluminium 90 degree V-8 of 6,230 c.c. capacity had been under development since 1952. This new engine was ready before Burma and was introduced in the Silver Cloud II, Bentley S2 and Phantom V in 1959.
Revealed to the public for the first time at the London (Earls Court) Motor Show in October 1965, the Silver Shadow was quickly appreciated for the revolution in Rolls-Royce motor car design that it represented. It was a total and irrevocable break with the past.
Gone was the massive chassis that put all light trucks and most medium commercial vehicles to shame. Gone too was the rigid rear axle with semi-elliptic springs, a feature with its origins in the horsedrawn coach of the 1700s. It was the braking and automatic height control systems, however, which placed the Silver Shadow ahead of all contemporaries. A dual circuit, multiple caliper disc brake system with two camshaft-driven hydraulic pumps supplying 2,500 psi operating pressure backed up by a conventional master cylinder circuit was a far cry from the previous mechanical servo operated system of 1920s origin, and owed more to aircraft practice than to automotive.
By far the most advanced step was the use of aircraft technology in the form of monocoque, or unitary construction of the body shell. Although not new to the automotive industry, Rolls-Royce was not about to introduce the concept until all Company design parameters were met, not the least of those being strength and silence. The shells were produced by Pressed Steel Fisher of Cowley, who had provided all the standard steel body shells since 1946.
Although now devoid of a full separate chassis, truck-strength engineering was still to be found in the sub-frame supporting the power train and front end suspension components. Equally, the rear independent suspension comprising semitrailing arms with a massive transverse differential carrier was of very substantial construction for a passenger car.
The big V-8 has proved to be a superb engine and while technically capable of developing around 600 bhp given the necessary 'treatment', the fact that it was and still is only required to produce about 225 bhp in the Silver Shadow and subsequent (non-turbo) models ensures its longevity, provided of course that the correct service schedules are adhered toOther than on cars for North America, the engine was coupled to the Rolls-Royce four-speed automatic gearbox and fluid flywheel of G.M. 'Hydramatic' derivation, but in 1968 the GM.400 torque converter transmission fitted to American models became standard for all markets. This transmission, brought in complete from Detroit, was probably the best automatic transmission ever devised up until that time.
For driver and passengers the usual standard of luxury was provided in what was essentially a fourseater motor car. Although a fifth person could be carried in the centre of the rear seat, this was a 'crush' provision for relatively short journeys only. Individual front seats limited accommodation to two persons and allowed the between seat console to be used for stowage. The 1950s concept of a six-seat car had never been embraced by Rolls-Royce and with the advent of the Silver Shadow was abandoned entirely.
Although the Silver Shadow series was to enjoy a production run of 15 years, the last Silver Shadow was a substantially different motor car from that displayed for the first time at Earls Court in 1965. Understandably, much development work took place throughout the life of the model and early criticism of imprecise directional control and ride were progressively rectified. Four wheel automatic height control powered by a circuit of the high pressure hydraulic system was a feature of the introductory Silver Shadow, but this was soon deleted from the front suspension where it was found to do very little of the actual levelling work.
Emission control requirements and inevitable weight increases led to an increase in the stroke of the V-8 engine, giving a swept volume of 6,750 c.c. from 1970 onwards, in order to maintain power levels. During 1974 the direct master cylinder braking circuit was deleted, leaving the two independent high pressure systems.
The ultimate modifications to the Silver Shadow/Bentley T family of cars were introduced as a single package in 1977 on the Silver Shadow H and Bentley T2. At the same time, the long wheelbase model received its own distinctive, if confusing, model designation Silver Wraith H. It is disappointing that many authors on the subject of Rolls-Royce and Bentley motor cars dismiss this event, usually with a short paragraph citing automatic split-level air conditioning and rack-andpinion steering as the principal changes. In fact, the car was somewhat transformed in handling and passenger amenities compared to the earlier cars, and included refinements in many areas which would carry through to the next model, the Silver Spirit.
The substitution on the Silver Shadow H of rack-and-pinion power steering for the earlier recirculating ball power steering system enabled the car to be controlled more precisely with little effort. At the same time, the opportunity was taken to change the front end geometry and increasing the track by 6.4 cm. (front) and 5.4 cm. (rear), and the wheelbase by 1.5 cm. These changes significantly reduced the understeer characteristics of the car, improved tyre wear, and overall made the car much more responsive to drive.
The smooth and flexible V-8 soldiered on despite being increasingly strangled by ever increasing antipollution controls which included the use of S.U. type HIF.7 (1 7/8") carburetters on the Silver Shadow II as substitutes for the HD.8 (2") type on the earlier cars. A still rather agricultural exhaust manifold fed into separate discharge pipes which continued to the rear of the car as a visual distinguishing feature of the Silver Shadow II. Other external distinguishing features included a slightly deeper (front to rear) radiator shell, large polyurethane bumpers capped with stainless steel and devoid of overriders, an air dam below the front bumper and, from
mid-1978, headlamp washers/wipers. The air dam may well have improved stability at very high speeds as the Company claimed. However, the extra drag it created may just have been offset by the cleaner air-flow under the car as the front end components were no longer exposed. Two bumper suspended fog lights complete the Silver Shadow H front end ensemble.
Inside the car, the whole instrument and controls layout in a completely revised fascia shows cognizance to ergonomic design. All primary instruments and controls are immediately in front of the driver, with ancillary controls and instruments outside this area. The layout had been introduced on the Corniche in 1976 and the basic configuration was still current on the 1995 Silver Spirit models. The automatic air conditioning system, first fitted to the Camargue and then to the Corniche from 1976, is really a climate control system permitting constant, but differing if required, temperatures to be maintained in the upper and lower levels of the cabin, as selected by the driver. Properly maintained, the system works beautifully, but left to the unqualified amateur without test equipment, the operation of the system can deteriorate into an expensive nightmare.
After 15 years of production and around 38,000 examples, including coachbuilt derivatives, production of the most advanced car built by Rolls-Royce until that time. ceased. The model endured the traumatic bankruptcy of the parent Company in 1971, brought about by development cost overruns in production of the RB.211 jet engine by the Aero Engine Division. However, as the Silver Shadow had been returning increasing profit levels since 1968, a new company - RollsRoyce Motors Ltd - was formed as a separate entity and continues to prosper, recessions notwithstanding. as Rolls-Royce Motor Cars Ltd.
That the Silver Shadow was a revolutionary luxury motor car at the time of its release in 1965 is indisputable, and the premise that it was the correct car for both traditional and new Rolls-Royce buyers has been born out by the unparalleled sales success throughout the model's production history. That it ranks with the Silver Ghost as the major influence on all subsequent motor cars developed by the Company can be confirmed by opening the door of the latest Silver Spirit or Bentley: the lineage is apparent without even catering the car. Although many engineering changes have of course been made to the Silver Spirit and its Bentley derivatives, a glance under these cars quickly reveals the mechanical configuration to be Silver Shadow-derived. Incontrovertibly, the Silver Shadow project laid the foundations for the development and design of all future RollsRoyce produced motor cars until the 21 st century.
Whether the Silver Shadow was at inception and during the life of the model, The Best Car in the World, as Company advertising material has at various times claimed, is very much a subjective assessment based upon individual motoring requirements and expectations. Thirty years on, a well maintained Silver Shadow or Bentley T Series is a delightful means of transportation at any speed and, again given proper maintenance, will continue to be so. Of all the cars produced by RollsRoyce, the Silver Shadow series will long reign as the most innovative.
The Best Car in the World? I considered so when it first ventured onto Aberdeen Street, West Perth in May 1978. I think it still is!
Photographs courtesy of Rolls-Royce Motor Cars Ltd and the Author
Prueba comparativa original de 1968 de la revista del sector "AUTOCAR"Rolls-Royce Silver Shadow Saloon 6.2 V8 4dr
Test Date 30/03/1967
Price when new TBA
Rolls-Royce Silver Shadow 6.2 V8 4dr
For so long accepted as the best car in the world, and probably still so, the Rolls-Royce is inevitably judged by the highest standards. This means that even a minor criticism, acceptable in a lesser car, is like-ly to be regarded as very serious. Today such standards are no longer entirely realistic. The mechanical parts of inexpensive cars have become so much better that expensive cars can simply add top quality materials, luxurious equipment and attention to detail. There is no reason to expect design miracles of a Rolls-Royce, though every reason to look for top quality in the broadest sense.
Rolls-Royce and Bentley owners of a few years ago asked for a smaller, livelier car but with more room inside. At 5.16m long and 1.8m wide the Shadow is both shorter and narrower than the Silver Cloud III, but it has more cabin and boot space. It is also lower and, at 2067kg, lighter, meaning better performance and greater agility.The chassis is integral with the steel body, and the bonnet, boot lid, doors and sub-frame are of aluminium alloy. The 6.2-litre V8 engine is of aluminium, and in the usual manner Rolls will disclose neither power output nor torque figures, but they are sufficient to propel the Shadow from rest to 60mph in 10.9sec, and on to a maximum of 115mph. It is clear from the necessary complication and quality of design under the bonnet where a lot of the money has gone.
6.2-litre V8 a rather complex piece of engineering
The ride is considerably smoother than that in the Silver Cloud, and the damping very good indeed. The penalty is a lack of body control: even with the stiffer home suspension (American models will be more softly sprung) the Shadow became flustered if hurried through a combination of bends. Winding roads are best taken sedately. Even so, adhesion to the road is outstanding: we never made the back wheels slide.The power-assisted recirculating-ball steering is light and has constant ratio, but has a leisurely response around the straight-ahead that can make correcting steering in side winds a chore.The column-mounted shifter for the four-speed epicyclic ’box is light and sweet to use. Changes are smooth – often undetected – either when selected manually or automatically, except on the rare occasion when a harsh double kick-down occurs. Acceleration is vigorous until around 75mph, when top gear is engaged, though kicking down from top at around 70mph can make one feel ‘left hanging’. The top speed of 115mph (more may be possible in favourable conditions) is less important than the ability to cruise effortlessly all day at 100mph.Braking is by discs all-round – a first for Rolls-Royce – producing reassuring bite, though with a slight tendency to lock one wheel prematurely.
First and foremost, the Shadow is a superlative journey car: At the end of a long day on the roads neither driver nor passengers noted tiredness or tension.Contributing to this relaxed travel are the lavish finishing of the inside, an elaborate air-conditioning system and eight-way powered adjusted front seats.The intricate air-conditioning system is soon learned, and we do not know of another car which can provide so many different currents or blasts of hot, warm or icy cold outside or recirculated air.The eight-way front seats are controlled by a joystick, and are well shaped and luxuriously padded. There is very little wind noise, even at 100mph, allowing conversation or use of the radio. Conversely, there is a fair degree of tyre rumble at speed, and this is especially noticeable from the back seats.Fuel economy is around 15mpg, giving a range of over 300miles from the 107-litre tank.
Though the Shadow’s soft ride and brisk acceleration suggest that it has been developed with more than an eye on the American market, it fulfils its role as a continental express admirably. It is smaller, more stable and more agile than its predecessor, and we have no hesitation in describing it as a worthy successor to the Clouds and Phantoms.
Rolls-Royce
De Wikipedia Enlace original: http://es.wikipedia.org/wiki/Rolls-Royce
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Insignia Rolls-Royce y distintivo Espíritu de Éxtasis sobre el radiador de un Silver Shadow (Sombra Plateada) de 1971
Rolls-Royce es un grupo de compañías, todas derivadas de la compañía británica de automóviles y aeronáutica fundada por Henry Royce y Charles Stewart Rolls en 1906. Las compañías son:
- Rolls-Royce plc, de lejos la más importante económicamente, es una empresa de ingeniería británica especializada en productos de turbina, particularmente motores de aviación, pero recientemente ha añadido propulsores marinos y sistemas energéticos a su catálogo, proveyendo un amplio rango de servicios y productos industriales civiles y militares.
- Rolls-Royce Motor Cars Limited, un nuevo fabricante de automóviles de lujo, propiedad de BMW, que empezó las entregas de su único modelo, el Phantom, en enero de 2003.
- Bentley Motors es la continuación de la división original de automóviles de Rolls-Royce. Desde 1998 la compañía ha sido propiedad del Grupo Volkswagen. Los coches Bentley y Rolls-Royce han compartido muchas similitudes mecánicas desde la absorción de 1931 de Bentley por Rolls-Royce, a menudo sólo diferenciándose en pequeños detalles como la parrilla del radiador. Incomprensiblemente, desde 2003 a la compañía no se le ha vuelto a permitir construir coches llamados Rolls-Royce, la marca ha sido licenciada a BMW, en lugar de a Volkswagen.
Rolls-Royce tiene sobrenombres como, "Rolls", "Roller" o "Doble R", aunque en Derby (localidad donde se ubica la casa matriz de Rolls-Royce), la empresa es conocida como "Royces". El término "El Rolls-Royce de los x" es utilizado coloquialmente para describir algo que es lo mejor de su tipo. La empresa es muy estricta cuando se trata de defender el derecho de su nombre, en frases como ésta. (Un notable ejemplo es la demanda que obligó a cancelar la producción del famoso Chevrolet Monte Carlo, debido a que en su slogan publicitario nombraba la marca Rolls-Royce.)
Contenido
* 1 Historia o 1.1 VW y BMW * 2 Motores de aviación. * 3 Modelos de Rolls-Royce o 3.1 Rolls-Royce 1904-1939 o 3.2 Rolls-Royce 1945-1998 o 3.3 Rolls-Royce desde 1998 * 4 Ver también * 5 Artículos * 6 Links
HistoriaEn 1884 Frederick Henry Royce comenzó con un negocio de mecánica y electricidad del automóvil y construyó su primer vehículo, un "Royce", en su factoría de Manchester en 1904. Conoció a Charles Stewart Rolls en el Hotel Midland en Manchester el 4 de Mayo de ese mismo año, y acordaron que los coches fabricados por Royce, los comercilizaría exclusivamente Rolls. Incluyeron en su contrato una claúsula estipulando que los coches se llamarían "Rolls-Royce". La compañía se fundó el 15 de Marzo de 1906, y se trasladó a Derby en 1908.
El Silver Ghost (1906-1925) fue el responsable de la buena reputación tan temprana de la compañía. Tenía un motor de seis cilindros y se fabricaron 6173 unidades. En 1921, la compañía abrió su segunda fabrica en Springfield, Massachusetts, en los Estados Unidos para poder suministrar los vehículos dada su gran demanda, donde se fabricaron 1701 "Springfield Ghosts". Esta fabrica permaneció abierta durante diez años, cerrando en 1931. Este chasis fue usado como base para los primeros vehículos militare armados británicos, usados en ambas guerras mundiales.
En 1931, la compañía adquirió su marca rival Bentley, cuyas finanzas no pudieron superar la Gran Depresión. Desde entonces hasta el año 2002, los coches Bentley y Rolls-Royce fueron casi idénticos, diferenciados únicamente por las parrillas de los radiadores y mínimos detalles.
La producción de automóviles Rolls-Royce y Bentley se trasladaron a Crewe en 1946 y también Mulliner Park Ward, en Londres, en 1959 como fabricante de carrocerías, que previamente solo construía chasis, dejando las carrocerías a especialistas carroceros.
Debido a problemas financieros causados por el largo desarrollo del nuevo turboreactor RB211, después de varios créditos, la compañía fue nacionalizada por el gobierno en 1971. En 1973, el negocio de automóviles se separó de la marca como Rolls-Royce Motors. El negocio principal de motores de aviación y marina fue mantenido como empresa pública hasta 1987, que fue privatizado como Rolls-Royce plc, una de las muchas privatizaciones del gobierno Thatcher.
En 1980 Rolls-Royce Motor Cars fue adquirido por Vickers. En 1998 Vickers vendió la compañía a Volkswagen.
Volkswagen y BMWEn 1998 Vickers decidió vender el negocio de automóviles Rolls-Royce. El grupo Volkswagen hizo ofertas por la compañía, pero parecía que BMW, que ya suministraba motores y otros componentes para Rolls-Royce y Bentley, tenía mayores posibilidades. No obstante, la oferta de BMW de 340 millones de libras fue superada por VW por 430 millones de libras.
Esto estaba lejos del final de la historia, Rolls-Royce plc, la fábrica de motores de aviación, decidió que vendería las patentes y licencias del nombre y logotipo de Rolls-Royce a BMW, no a VW, que había adquirido los derechos de la mascota "Spirit of Ecstasy" y del diseño del radiador, BMW adquirió los derechos del nombre y logotipo "RR" por 40 millones de libras, ciertamente para muchos analistas la más valiosa propiedad de la marca, VW, declaró que ellos realmente solo querían la marca Bentley.
BMW y VW llegaron a un acuerdo.Desde 1998 a 2002 BMW, suministraría motores a VW y permitirían el uso del nombre, pero desde el 1 de Enero de 2003, solo BMW podría usar la marca Rolls Royce y VW la de Bentley. El Rolls Royce convertible, Corniche, cesó su producción en 2002.
Rolls-Royce
Rolls-Royce 1904-1939* 1904-1906 10 hp * 1905-1905 15 hp * 1905-1908 20 hp * 1905-1906 30 hp * 1905-1906 Legalimit * 1906-1925 40/50 Silver Ghost * 1922-1929 20 hp * 1925-1929 40/50 Phantom * 1929-1936 20/25 * 1929-1935 Phantom II * 1936-1938 25/30 * 1936-1939 Phantom III * 1939-1939 WraithBentley (Desde 1933)
* 1933-1937 Bentley 3½ L * 1936-1939 Bentley 4¼ L * 1940-1940 Bentley 4¼ L Mk V
Automóviles en este periodo:
* 1949-1955 Silver Wraith * 1949-1955 Silver Dawn * 1950-1956 Phantom IV * 1955-1966 Silver Cloud * 1959-1968 Phantom V * 1965-1980 Silver Shadow — El primer Rolls-Royce con chasis monocasco; empezó con un motor de 6.23 L V8, aumentado a 6.75 L; compartió su diseño con los Bentley T-series * 1968-1991 Phantom VI * 1971-1996 Corniche * 1975-1986 Camargue con diseño de Pininfarina * 1980-1998 Silver Spirit/Spur/Dawn —compartió su diseño con los Bentley Mulsanne
Ver también* Bentley * Luxury vehicles * Brewster
ROLLS ROYCE: Historia de Rolls Royce.Historia de Rolls Royce, toda la historia acerca de los coches mas lujosos de todos los tiempos, además también encuentra todos los modelos, información de su evolución, biografías y todo lo que queres saber acerca de la Historia de Rolls Royce.
Charles Stewart Rolls era un importante empresario automotriz de comienzos de siglo, encargado de importar hacia Inglaterra autos de lujo franceses como Clémens, Panhard, Mors y Minerva. En 1902, tiene conocimiento de un pequeño fabricante de automóviles de lujo que se había ganado fama por sus modelos muy bien construidos dejando siempre a sus clientes satisfechos. Se llamaba Frederick Henry Royce.
Rolls toma contacto con Royce y éste último le entrega unos cuantos modelos para su análisis. Satisfecho Rolls, dejó de lado su importadora y se une a Royce para formar una empresa de autos de lujo. En 1904, con el slogan de "el mejor coche del mundo" se crea la Rolls Royce Co. en Manchester, cuyo símbolo era una "dama volando" sobre el capó, que representaba el éxtasis.
Royce emplearía toda su experiencia mecánica en construir los autos y Rolls toda su logística y contactos para venderlos. El primer modelo, el 30 CV, fue todo un éxito. La nueva marca ya traspasaba las fronteras haciendo honor a su adjetivo, y los sólo la clase más acomodada podía adquirir estos lujosos pero carísimos autos. Con el "Silver Ghost", la marca llegó hasta los países árabes. En 1908, fundaron una nueva fábrica en Derby. Pero Charles Rolls no pudo seguir con la empresa al morir trágicamente dos años después. En 1931, buscando la expansión, se compra la Bentley Motors, empresa que hoy es considerada la prima hermana de Rolls Royce; y para 1939, se adquirió la carrocera Mulliner Park Ward Limited.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchas fábricas inglesas fueron conminadas a construir material bélico. Rolls Royce se encargó de la construcción de motores para aviones. La calidad de esta maquinaria fue tan buena como sus autos, y el éxito es tal que hasta ahora se construyen motores de avión. Incluso más de un osado intentó romper la barrera del sonido con motores y turbinas de avión de la marca de Manchester.
En los años cincuenta, los Rolls Royce sólo podía ser comprados por los más altos representantes políticos de los países más poderosos sólo por cuestiones de imagen. Y según los entendidos, "el mejor coche del mundo" alcanzó su máxima expresión con el inigualable Silver Cloud. Pero la crisis del petróleo afectó mucho a la fábrica años después, teniendo que "extender" su mercado al aceptar como compradores a los simples mortales pero con un buen fajo de dinero en manos. En 1971, se forma una nueva compañía: Rolls Royce Motor Cars Ltd. Esto significó la desvinculación con la división de motores para aeronaves. Luego empezaría la crisis económica que casi lo llevó a la quiebra.
A pesar de que la clase y el lujo característicos de la marca no se perdieron, era obvio que ya no podía mantenerse por sí solo. De tener fábricas tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, Rolls Royce terminó atrincherándose en su fábrica en Crewe. El grupo Vickers, el dueño de la marca a principios de los noventa, no pudo levantar la crisis financiera que estaba por consumir la marca. Así, en los noventa las ventas cayeron en más del 50% y ya muchos pensaban en su innminente bancarrota. La mecánica no había variado mucho en los últimos 40 años y por más lujosos que fueren no podía competir contra los superlujosos modernos. A Vickers no le quedó otra que vender a la marca para no perderla para siempre.
Así, los imperios automotrices Volkswagen y BMW fueron los interesados. Luego de varias controversias, Rolls Royce Bentley Motorcars pasó a manos de Volkswagen en 1998; pero con una cláusula muy beneficiosa para BMW que le daba el derecho de reclamar la firma Rolls Royce para el 2003. De esta manera, con Volkswagen para Bentley y Rolls Royce para BMW, ambas empresas serán separadas luego de 72 años. Aparte, la fábrica de Crewe quedará solo para la construcción de Bentleys, mientras que para la empresa de "los mejores autos del mundo" le espera una moderna planta en Goodwood, al sureste de Inglaterra.
Rolls Royce ya no corre peligro, y por el contrario, volverá a su época de máximo resplandor como constructor de autos superexclusivos dignos de los personajes más poderosos del mundo.
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